Signos ortográficos e historia de la Ñ

Nivel Avanzado

Signos ortográficos e historia de la Ñ

Aprende las reglas básicas de los signos ortográficos como la tilde, la diéresis y el origen y evolución de la letra Ñ (eñe) en la lengua española.

Signos ortográficos e historia de la Ñ

El uso de los signos ortográficos en el Español se remonta desde el siglo XV ya que estos no existían en el Latín (a excepción de la diferenciación de las vocales largas y cortas). Se cree que este uso fue influenciado por el Italiano el cual fue el precursor del uso de estos signos muy seguramente por influencia del griego, en donde era ampliamente utilizado.

La tilde
Por un lado, se usa para determinar el acento tónico de una palabra, es decir, indica la sílaba que tiene la mayor intensidad en la pronunciación y se realiza colocando un acento agudo, el cual es una raya oblicua sobre la vocal de dicha sílaba. Esto determina si una palabra es aguda, la cual tiene el acento en la última sílaba; grave, la cual tiene el acento en la penúltima sílaba; esdrújula, la cual tiene el acento en la ante-penúltima sílaba o sobreesdrújula, la cual tiene el acento en la sílaba anterior a la ante-penúltima.
Por otro lado, se usa para determinar el acento diacrítico de una palabra, especialmente monosilábica y tiene la finalidad de diferenciar el significado de esta palabra respecto a otra que se escribe exactamente igual.

La diéresis
La Real Academia Española la define como un signo ortográfico auxiliar, también llamado crema, representado por dos puntos que se disponen horizontalmente sobre la vocal a la que afectan. En el idioma español se utiliza solamente sobre la letra «u» y única y exclusivamente en las sílabas «gue» y «gui». La diéresis aparece para indicar que la “u” se tiene que pronunciar, convirtiendo la pronunciación en “güe” y “güi”.
La virgulilla
Es el símbolo característico de la Ñ. Esta letra entró oficialmente en el diccionario de la Real Academia Española en el 1803, pero su origen se remonta casi 1.000 años atrás en la edad media. Al no existir en el alfabeto latino, los escribas tuvieron que inventar formas de reproducir ese sonido en los textos de las lenguas romances. Así, desde el siglo IX, los monjes escribanos de la península ibérica empezaron a transcribir el sonido de la eñe como una doble n (nn): canna (caña), anno (año), donna (doña) y posteriormente comenzaron a abreviar esta forma, dejando una sola ene y poniendo una vírgula encima

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *